Sin grandes novedades, en el frente militar. Mar de fondo sobre los siguientes pasos de Rusia, que parecen concentrar las acciones bélicas en el Dombás.
Se dice que Putin no está siendo puntualmente informado de lo mal que va la invasión de Ucrania. No lo creo. De que está librándose de colaboradores cercanos. Puede ser.
Ahora la guerra se centra también en las contramedidas financieras de Rusia, que obliga a los europeos a pagar el gas ruso en rublos. Cuando la guerra (militar) acabe, el desastre económico de la desglobalización seguirá extendiéndose, aunque ya venía empeorando desde el Covid-19 y las políticas autocráticas de China en materia tecnológica. Para ello, los países estamos muy desigualmente preparados.
Ayer, en la Fundación Rafael del Pino, el economista Jesús Fernández Villaverde lo puso muy claro, en el sentido de muy oscuro o negro, para España: un país con una deuda del 120% del PIB, sin política monetaria independiente para ajustar su pérdida de competitividad, que no ha hecho reformas estructurales desde 2012, y con una demografía horrorosa que influye en nuestra productividad.
Seguramente con los peores políticos en los últimos bastantes años de todo el mundo occidental. Y ello por la sociedad civil más precaria, votantes conformistas y una educación penosa que no fomenta el crecimiento de la autonomía y el pensamiento crítico, ni el fomento del esfuerzo, ni la compensación por el trabajo bien hecho.
El último párrafo es la caricatura de un país que vive del estado social, de las subvenciones y del trabajo en B. Los políticos responsables (se les llamaban "hombres de Estado") no tienen cabida dentro de la maquinaria electoralista.
ResponderEliminarGracias Augusto. Lamentablemente, lo que dices no es disputable
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