Vemos o sabemos de las noticias lejanas a través de las cámaras de los medios, los titulares de la prensa o a través de nuestras redes sociales.
Todos buscan la noticia más llamativa y, por tanto, los espectadores observamos lo mismo, o casi lo mismo. No conocemos las intrahistorias que no se cuentan, sean o no importantes, quizá porque no llegan a los medios, o porque estos las dejan en segundo plano.
Por esto, casi todos pensamos lo mismo de acuerdo con nuestros patrones mentales y morales. Y por supuesto, en función de cómo nos afecta.
En Occidente, la invasión en Ucrania es totalmente reprobable, pero no la viven igual los polacos que los españoles, porque los primeros ven el horror más de cerca.
Para los filipinos, en el otro lado del mundo, la guerra en Ucrania es tan relevante como en su momento lo fue la guerra de Irak o Afganistán.
Las guerras pasan, empiezan como una sorpresa, luego se somatizan y acaban. La historia sigue su curso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario