Putin lleva varios días sin prodigarse sobre los pasos del ejército ruso desde que anunció que las acciones militares se concentrarían en el este de Ucrania, y mientras parece que el ejército ucraniano recupera territorio. Según fuentes, éste incluso ha hecho incursiones de bombardeo en territorio ruso. Un error.
En el otro lado del continente euroasiático, en China se multiplican los casos de Covid-19 en la contagiosa variante Omicron, y ello son malas noticias para su conexión con el resto del mundo, no por los chinos, que no viajan, sino por el parón inevitable de su maquinaria económica de producción y exportación.
Al tiempo, ¿qué interés tiene China en que Rusia escale su guerra en Ucrania? Quizá la pérdida de intensidad de Rusia en Ucrania se debe a la evidencia de que China no ayudará de forma explícita a Rusia. China seguirá con su apoyo tácito a través de su postura oficial de neutralidad, pero no hará nada más.
Putin está de retirada, pero necesita una victoria que pueda vender ante el pueblo ruso y a nivel internacional. Porque cuando acabe la guerra, las sanciones no acabarán inmediatamente y quedarán aquellas que más dañen al círculo de poder de Putin.
No se puede acosar a una alimaña en retirada, y menos si tiene la capacidad de hacer daño que tiene Putin. Si además Putin se siente perseguido en su control de Rusia, es aún más peligroso. Pero Putin, como dijo Biden, no puede seguir en el poder si no se quiere reeditar, seguramente ampliado en el futuro, el problema que Putin ha generado con Ucrania.
Europa ha de rearmarse, y no solo militarmente, ante el jarro de realidad a su fragilidad estratégica que ha puesto de manifiesto la guerra de Ucrania. El siguiente paso serán las elecciones presidenciales en Francia, donde si Macron no fuera reelegido (Marie Le Pen sería la alternativa) plantearía un eje franco-alemán muy complicado para el futuro de Europa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario