La guerra de Ucrania comenzó porque Rusia no la considera ajena a Rusia, por sus aspiraciones occidentalistas y por el riesgo de inclusión en la OTAN, dicen los rusos.
Pues bien, países que antes no aspiraban a entrar podrían empezar a querer considerarlo, como Finlandia y Suecia. Rusia ha avisado que su respuesta sería un despliegue nuclear en el mar Báltico.
Esta crisis ha transmutado a la OTAN desde una pieza casi inservible a una organización necesaria y deseada por los europeos. Es el paraguas de seguridad que los europeos necesitamos al tener ejércitos propios insuficientes.
Pero a largo plazo, la OTAN no pude ser la respuesta a la amenaza rusa. La OTAN ha de ser una segunda línea de contención. La primera ha de ser un pacto de no alineación y de defensa asegurada en caso de agresión. Pero también es cierto que la OTAN no es agresiva, aunque sí está preparada para agredir.
Con la OTAN viene el poder suave de las reformas y la economía de mercado, seguridad incluida, que es lo que más teme Rusia de Occidente.
Rusia hasta ahora solo ofrece agresividad.
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