El buque insignia en el Mar Negro, el Moskva, el responsable de toda la coordinación desde el agua de los ataques a suelo ucraniano, se acaba de hundir. Ucrania se atribuye su destrucción, y Rusia dice que ha sido el resultado de una explosión de munición en el interior.
Ya empiezan a sorprender las capacidades militares ucranianas, no solo su numantina resistencia, sino su armamento y capacidad de alcance. Ucrania está lógicamente envalentonada por la defensa de Kiev, y dice que no cederá ni un centímetro de su territorio. Se dice ahora que la batalla de Donetsk será una batalla de tanque a tanque, fuera de la guerra urbana donde los ucranianos han resistido tan bien.
Hay que saber medir las fuerzas, porque el ejército ruso es un ejército experimentado, superior en armamento, salvo que Occidente siga suministrando, y nada hay peor que encajonar a una persona como Putin, que no cerrará esta guerra de vacío.
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