A medida que Putin retira sus tropas de territorios que había ocupado, se va desvelando la fiereza del ejército ruso contra la población civil en su desesperación ante la reacción de los ucranianos. Los instintos más execrables de los que cumplen órdenes (o si les han dado "carta blanca") se han impuesto a la humanidad que cabe esperar de los profesionales de la guerra, si tales existen.
Esto y los ataques cercanos a Odessa plantean una difícil vía de escape rápido de esta guerra y más dificultades para llegar a un acuerdo de cese del fuego y cierre pactado del conflicto entre Rusia y Ucrania.
Es por diseño de Putin y no por descontrol de la guerra. Putin puede parar esta guerra hoy, pero no ha conseguido sus objetivos y con sus continuas amenazas nunca ha desvelado cuáles son los irrenunciables. Para Putin, la guerra es una mesa de negociación donde no enseña sus cartas.
Mientras tanto, Occidente subirá su presión económica, que es peor para Europa de lo que lo es para Rusia. Parece que la situación tiene que empeorar aún más antes de mejorar.
Viktor Orban vuelve a ser reelegido presidente de Hungría y pese a ser país de la UE, del euro y de la OTAN, es el mejor aliado de Putin. Un frente de ruptura dentro de la UE es lo que menos nos conviene en estos momentos.
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