Observamos lo que pasa en el mundo y a nuestro alrededor a través de lo que vemos, sentimos y oímos. Vemos a través de los medios de comunicación. Y vemos, de momento, cada vez menos lo que pasa en Ucrania, y cada vez más, las consecuencias de la guerra en Ucrania, que hay que unir a las consecuencias del Covid, dos problemas que se superponen y adicionan.
En España, el desbordamiento de los precios, discontinuidades en la cadena de suministros, y las medidas del gobierno para paliarlos. Un día, la guerra acabará, pero sus efectos tardarán más en ser absorbidos. Algunos ni siquiera eso.
La guerra de Ucrania está en tablas, y acabará en un pacto, donde no ganará la democracia porque Putin no perderá, aunque no se lleve la presa completa que al inicio de la invasión había supuesto.
Llegará el "reckoning day" y Odesa no será atacada. Solo tendría sentido si Putin quisiera estrangular Ucrania como país, ya que consolidando el Dombás, tomando Mariúpol, establece el corredor entre zonas prorrusas del norte (Bielorrusia, Dombás, Crimea). Consolida el control del mar de Azov y controla el Mar Negro desde Sebastopol. Su gran impedimento es el control de Turquía de la salida al Mar Mediterráneo, convertida en eje de equilibrios por su posición geoestratégica.
Si la guerra concluye así, ¿valía la pena la guerra de Ucrania para solo apropiarse de Mariúpol y consolidad el corredor del Dombás? ¿Cuanto tiempo tardará el conflicto en mutar manteniéndose Zelensky en Ucrania, Lukashenko en Bielorusia y Putin en Rusia? Una vecindad estratégicamente imposible...
No hay comentarios:
Publicar un comentario