Desequilibrios.
Mientras la guerra de Ucrania destruye físicamente las infraestructuras y la convivencia social interna, sus efectos de ola reverberan.
De Polonia, Moldavia, Rumanía y Hungría conocemos la llegada de millones de refugiados.
En todos los países europeos sufrimos la subida del precio de la energía, un colapso creciente de los equilibrios precarios. Putin anuncia que solo venderá su energía en rublos, cuando está necesitado de dólares. ¿Tiene alguna puerta para convertir rublos en dólares a través de un acuerdo con un tercer país? ¿Quizá alguno de los que se abstuvieron en la votación en la Asamblea General de Naciones Unidas?
Las cadenas de producción y de suministro se desajustan. Los equilibrios se tambalean y con ello las tesis de abundancia y disponibilidad.
Hay que buscar un punto de corte, y ello es la intervención estatal, cuando el mercado no funciona, y la entropía de los intereses de las distintas partes lleva al enfrentamiento.
¿Es en España este gobierno, prisionero de pactos divergentes, con su demostrada competencia por su sesgo ideológico y excluyente, con pocos aliados exteriores reales, el mejor recurso para volver a crearlo, para volver a cierto orden, cuando el mundo alrededor se desordena?
Volveremos a un equilibrio en todo, pero será un equilibrio distinto, aún después de aplicar mucha energía.
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