Escalamiento.
Hoy llega Biden a Bruselas y el viernes visita Polonia, un país hasta hace poco autócrata, convertido en receptor generoso de millones de ucranianos, quizá ahora más dubitativo sobre sus pulsiones antidemocráticas a la vista de la actuación de Putin.
Mucho riesgo con tanto preaviso esta visita de Biden. Cuál es el mensaje? ¿Apoyar a la OTAN, y a Europa también? A qué Europa? A la misma previa a la invasión de Ucrania o a una nueva Europa que sea está conformando ahora? Cuál es el lugar de España en la nueva Europa, mientras España está jugando la carta del sur, con gran desconcierto para los españoles sobre las auténticas motivaciones y consecuencias derivadas de la aceptación de que el Sahara Occidental es una autonomía del reino marroquí?
Biden seguirá lanzando misivas a Putin para que no siga escalando la violencia de su invasión a Ucrania. "No es un viaje con una agenda de diálogo, sino un viaje de apoyo a mis adversarios", pensará Putin.
Pero es que con Putin no se puede negociar, no en esta fase. Cuál será el punto de devastación de Ucrania que Putin considere suficiente? El necesario para conseguir sus objetivos, todavía no claros, todavía en esa mesa de negociación que no ha comenzado. En qué momento China dirá "enough is enough" e intervendrá de forma decisiva?
En esta guerra todos necesitan una victoria para cerrarla y lamentablemente las guerras dividen, no acrecientan la colaboración entre contendientes: para que unos ganen, otros tienen que ceder. Sobre todo ya ha perdido Ucrania y Europa.
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